Construyó una red social solo con IA: en 72 horas se filtraron 1,5 millones de credenciales

En enero de 2026, un emprendedor lanzó una red social donde solo pueden publicar “agentes” de inteligencia artificial. La construyó entero en un fin de semana, dirigiendo a un asistente de IA para que escribiera todo el código, sin él mismo escribir ni revisar una sola línea. Setenta y dos horas después de publicarla, alguien había extraído 1,5 millones de credenciales de acceso y 35.000 direcciones de email de su base de datos. No hizo falta un ataque sofisticado: el fallo estaba a la vista de cualquiera que supiera dónde mirar.

Qué pasó exactamente

El proyecto usaba Supabase, un servicio muy popular para montar la base de datos de una aplicación rápido. El código generado por la IA dejó la clave de acceso a esa base de datos visible directamente en el JavaScript que carga cualquier visitante en su navegador —y, lo que lo convirtió en un problema grave, nunca se activaron las políticas de seguridad a nivel de fila (Row Level Security) que deberían limitar qué puede leer esa clave. Con la clave a la vista y sin esa protección, cualquiera podía consultar la base de datos entera.

El resultado no fueron solo tokens de sesión: entre los datos expuestos había mensajes privados entre usuarios, y algunos de esos mensajes contenían a su vez claves de API de terceros en texto plano —incluidas credenciales de OpenAI—, así que la fuga no se quedó dentro de la propia aplicación: pudo abrir la puerta a otros servicios conectados.

Por qué este fallo no es un caso aislado

Sería fácil pensar que este proyecto tuvo mala suerte, o que su fundador fue especialmente descuidado. Los datos dicen otra cosa: análisis recientes de seguridad sitúan en más del 60% la proporción de aplicaciones construidas con asistentes de IA que salen a producción con al menos una vulnerabilidad crítica sin corregir. Investigadores universitarios que probaron varios de los modelos de IA más usados para programar encontraron vulnerabilidades de tipo XSS —inyección de código malicioso a través de formularios o campos de texto— en la gran mayoría de las muestras de código generadas.

El motivo de fondo es sencillo: una IA que genera código está optimizada para que ese código funcione, no para que sea seguro. Sabe construir un formulario que guarda datos en una base de datos; no sabe, salvo que se le pida explícitamente y se compruebe después, si ese formulario está protegido frente a quien intente colarle algo que no debería.

Persona revisando líneas de código en busca de vulnerabilidades de seguridad

A tu negocio no le va a hacer un titular, y esa es la parte mala

Este caso llegó a la prensa especializada porque el proyecto tuvo repercusión mediática y varios investigadores de seguridad lo destriparon públicamente en cuestión de horas. Una pyme que monta su web o su tienda online con ayuda de IA no tiene ese nivel de exposición ni, por desgracia, esa red de gente vigilando por curiosidad. Si el mismo tipo de fallo —una clave visible, un formulario sin validar, un panel de administración sin protección real— aparece en la web de un negocio pequeño, probablemente nadie lo publique en ningún sitio. Simplemente, en algún momento, alguien encontrará esos datos y los usará, y el negocio se enterará mucho después, si es que llega a enterarse.

Eso no significa que construir con ayuda de IA sea mala idea —nosotros mismos creamos páginas web con inteligencia artificial para acelerar el desarrollo—. Significa que la parte que la IA no hace sola —revisar lo que ha generado, comprobar los permisos, verificar qué queda expuesto de cara al público— sigue siendo trabajo humano, y sigue siendo imprescindible antes de publicar nada, no después de que algo falle.

Si tu web se ha construido rápido, con IA o sin ella, y nadie la ha revisado de verdad desde fuera, es buen momento para que alguien le eche un ojo antes de que lo haga otra persona con peores intenciones. Nuestro servicio de mantenimiento y revisión de seguridad existe justo para eso. Y si quieres que hablemos primero de tu caso concreto: cuéntanos qué tienes montado.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el “vibe coding”?

Es el término que se ha popularizado para describir el desarrollo de software dejando que una IA escriba prácticamente todo el código a partir de instrucciones en lenguaje natural, sin que una persona revise o entienda en profundidad ese código antes de publicarlo. El término no es negativo en sí mismo —la IA es una herramienta útil—, el riesgo aparece cuando se salta la revisión.

¿Cómo sé si mi web tiene un fallo parecido al de este caso?

Los síntomas no suelen ser visibles a simple vista, que es justamente el problema: una clave de API expuesta en el código o un panel sin protección real no se nota navegando por la web con normalidad. Hace falta una revisión técnica específica —de configuración, permisos y código— para detectarlo, no basta con que “todo funcione” de cara al usuario.

¿Usar IA para programar es siempre inseguro?

No, el problema no es la herramienta, es saltarse la revisión. El mismo código generado por IA, pasado por una revisión de seguridad antes de publicarse, es tan seguro como el código escrito a mano y revisado igual de bien. El riesgo aparece específicamente cuando ese paso de revisión desaparece del proceso.