Cada vez más negocios están montando su web, su tienda o su primera app “hablando” con una IA: le describes lo que quieres, la IA escribe el código, lo pruebas, funciona, lo publicas. Sin contratar a nadie, sin esperar semanas, sin presupuesto de desarrollo. A este proceso se le ha puesto nombre: vibe coding. Y funciona —para lo que se ve. El problema está en lo que no se ve.
Qué es exactamente el vibe coding
El término lo acuñó a principios de 2025 un investigador de OpenAI, Andrej Karpathy, para describir programar dejándose llevar por lo que la IA propone, aceptando sus sugerencies sin leer ni entender el código línea a línea. No es lo mismo que “usar IA para programar” en general —un desarrollador con experiencia también usa IA, pero revisa, entiende y corrige lo que genera. Vibe coding es específicamente saltarse esa parte: confiar en que si funciona en pantalla, está bien.
Para una pyme sin equipo técnico, esto es una puerta que antes no existía: hoy se puede tener una web funcional, una calculadora de presupuestos o un pequeño panel de gestión sin escribir ni una línea de código y sin pagar un desarrollo a medida. Eso es genuinamente valioso. El problema aparece cuando esa misma facilidad hace pensar que ya no hace falta ningún tipo de revisión técnica, porque “ya funciona”.
Por qué “funciona” y “es seguro” no son lo mismo
Cuando pruebas tu web recién creada —rellenas un formulario, navegas las páginas, compras un producto de prueba— estás comprobando que hace lo que tiene que hacer. No estás comprobando qué más puede hacer alguien con peores intenciones: si ese formulario acepta código en vez de texto, si el panel de administración es accesible sin contraseña desde una URL que nadie te dijo que existía, si las claves de conexión a la base de datos quedaron visibles en el propio código de la página. Nada de eso se nota usando la web con normalidad. Se nota cuando alguien lo busca a propósito.

El punto ciego real: no sabes lo que no sabes
Aquí está la diferencia con un fallo de diseño o de contenido, que cualquiera nota mirando la web. Un fallo de seguridad en el código no lo detecta quien no sabe qué buscar —ni siquiera la propia IA que lo escribió te avisa de que lo ha dejado ahí, porque no se le pidió que pensara en seguridad, se le pidió que la funcionalidad funcionase. Analizamos un caso real de esto exacto en un artículo anterior: un proyecto construido en un fin de semana solo con IA que filtró 1,5 millones de credenciales en 72 horas, por un fallo que cualquier revisión básica habría detectado.
No se trata de dejar de usar IA para crear tu web —nosotros mismos creamos páginas web con inteligencia artificial para ir más rápido—. Se trata de no confundir velocidad con final del proceso: la IA acelera la parte de construir, pero la parte de revisar sigue siendo trabajo humano, y sin ella el ahorro de tiempo inicial puede salir muy caro después.
Si tu web se construyó así y nunca ha pasado por una revisión de seguridad real, es buen momento para pedirla: cuéntanos cómo se hizo tu web y te decimos qué hace falta mirar.
Preguntas frecuentes
¿El vibe coding es lo mismo que usar ChatGPT o Claude para programar?
No exactamente. Usar una IA como apoyo para programar es una herramienta más, igual que un corrector ortográfico para escribir. Vibe coding es específicamente el proceso de aceptar lo que la IA genera sin revisarlo ni entenderlo, dejando que sea la única capa de control de calidad del proyecto.
¿Cómo sé si mi web se hizo con vibe coding?
Si tú, o quien te la hizo, describisteis lo que queríais a una IA y publicasteis el resultado sin que nadie con conocimientos técnicos revisara el código generado —ni las conexiones a bases de datos, ni los permisos, ni los formularios—, probablemente entra en esta categoría, independientemente de si el resultado se ve bien o no.
¿Cuánto cuesta revisar una web ya hecha con IA?
Depende del tamaño y la complejidad, pero suele ser una fracción de lo que costaría reconstruirla desde cero, y muchísimo menos de lo que cuesta recuperarse de una fuga de datos. Es una revisión puntual que se puede hacer sobre lo que ya existe, sin tener que rehacer nada que funcione bien.